sábado, 8 de septiembre de 2018

Si hiciste algo…

Ilustración de Cecilia Romero

Las arrugas del rostro
no son heridas
de batallas perdidas,
ni de historias aplazadas
de agotamientos y hastíos.
No son dolores sin cura
más allá del traspiés
tras las esquinas
de las humanas rutas
del desvarío.
No, no lo son, no tienen por qué.

Son, si acaso, arrugas del agua
que cae (y se llevan
a otras tierras),
de ese sol que señala
la tierra seca manchega,
y, tal vez, del frío
de muchos inviernos
que, inexorable,
huella tras huella agrega.

El tiempo sucede,
avanza y no duele
aunque deje su rastro.
No es malo
si mientras fuiste envejeciendo
hiciste algo…
no es malo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario