domingo, 2 de septiembre de 2018

La voz del Loco

Ilustración de Cecilia Romero sobre la estatua de Chiado en Lisboa

La voz del loco
me lo cuenta
y no sé si sé
de qué habla,
qué es lo que me sugiere
si es que algo sugiere.

Dice la voz del loco
que ya no son verdes
los valles dónde nace
la gloria de la esperanza,

que no brillan
las luces del destino deseado
y que el fuego del sol
nos quema, pero no ilumina
la senda de estos sueños

Dice la voz del loco
que no brilla la estela
de la capa del héroe,
ni suena esplendoroso
el himno de las batallas ganadas,
y que la flor de los amores
marchita yace,
tras el torbellino de la miseria,
en el cementerio más triste
de las flores.

La voz del loco me habla
en un grito escandaloso
pero no sé si le entiendo,
no sé siquiera si me habla
ni si yo quiero escuchar
que esto tendría que haber sido otra cosa,
aquella de los sueños
de amplios horizontes luminosos.

El pecho se desinfla
y no quiero entender
lo que la voz del loco invoca,
pero salgamos fuera,
la fuerza de la amapola
que aún roto su débil tallo
y su inmensa flor rota
tras la tormenta,
espera un año y surge roja
su manta sobre la todavía
verde meseta.

Yerra la voz del loco,
no entiende
que de los escombros,
a veces,
surge la fuerza
que nos acerca, rotos,
a nuestra meta.

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