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| Ilustración de Cecilia Romero |
Ese
corazón fue libre
y amó
y ahora
sangra entre tus manos
machas
de violencia,
ágiles
de muerte.
Ese
corazón voló
entre
las hormigas aladas
que en
el otoño auguraron
la
lluvia reciente
en esta
necesitada tierra
seca,
ardiente
y giró
en una montaña rusa
su vida
casi adolescente.
No es tuyo
el viento
ni la
lluvia, ni el sol,
ni las
aves
que de
tus manos huyen.
Sí el
daño antiguo
y la
reciente sangre
que
entre tus dedos fluye.
Ese
corazón fue libre
y en su
empeño
amó, y
voló, y después sangró
con la
fuerza de un profundo río.
Solo
como un sueño en su arrullo
dejará
ya de doler
anestesiado
por el frío
de esas
malditas manos,
porque
ese corazón, mujer,
ese
corazón fue el tuyo.

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