sábado, 1 de septiembre de 2018

Inexistencia (Petición a J.L. Romero)

Ilustración de Cecilia Romero


Haz fotos amigo
del valle y la muralla,
de la mar, el camino
y de nuestras alegres caras,
y guarda la imagen
perfecta, ideal
para medir después
esa decepción de no ver
en la pantalla
el recuerdo tan soñado
que ahora parece irreal.

No es lo mismo, nunca lo es,
ni el río, ni esa montaña
ni nuestras sonrisas
en ese juego divertido
que nos acompaña.

La emoción se escapa saltando
en el mismo instante
que pulsas el remiso
botón de la eternidad,
y no ayuda la imagen
para recordar el momento
en el instante preciso
que pudimos, tal vez, disfrutar.

Otra vez el tiempo y el espacio
necesitan asumir su comunión azárica
para que sintamos de verdad
el momento precioso,
el lenguaje atónito
de nuestros sentidos,
la alegría infinita y mágica
ante lo bello,
la locura del instante perfecto
ahora en cuatro líneas comprimido.

La elección del ángulo,
la exposición, la luz,
el contraste buscado y audaz
no harán que dentro de un tiempo
yo sostenga mi espíritu
con parecida sensación vital
que cuando el momento fotografiado
existió, se hizo visible.
Porque no lo puedes mejorar,
ni siquiera igualar,
no puedes, es imposible.

Mejor apunta tu objetivo
para descubrir secretos
de rostros escondidos
tras las barricadas de lo cotidiano.
Enséñame al feliz sin decirme por qué,
al triste sin contarme su tristeza,
al victorioso con sus dedos en uve
sin que me importe lo que en su placa reza.
Enséñame la imagen última
del hombre, de la mujer,
de su sonrisa, de su mirada,
de cualquier hombre, de cualquier mujer
sin que ello suponga
un devaluado recuerdo de nada.
Enséñame ese horizonte
cuya existencia ignoro,
ese cielo entero o roto,
en un instante preciso,
inalcanzable, que nunca conoceré
salvo en tu foto.
Pero no me enseñes mis pasos
ni los tuyos ni los de nadie,
no necesito fijar mis ojos,
en la nostalgia mía o de otros.
Enséñame en tus obras
la vida que no conozco

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