domingo, 9 de septiembre de 2018

Juan, de la Guerra nada

Ilustración de Cecilia Romero

!Apunten, Carguen!
Pero antes del fuego
de muerte
un grito, una alarma
¡¡No!!
Los ojos se abren,
las pupilas se inflaman
no es el fin,
la vida de Juan Rodríguez
ha de acompañar a otras vidas
antes de morir.

De Palencia un palentino
gritó ¡¡No!!
no puede morir.
Que mueran otros
y queden sus huesos
en el hueco de la muralla,
pero Juan Rodríguez
es paisana silueta
y sirve para vivir.
El cielo se abrió
ante el ruido de la metralla
y Juan abrió los ojos
sin ver más que el polvo
de la cuneta,
pero estaba vivo, respiró,
estaba vivo,
alguien había gritado ¡¡No!!.

De la guerra nada, Juan,
de la guerra nada,
ni de azules
ni de rojos,
ni del pelotón
ni de mi grito,
ni de que tú abriste tus ojos.
Nada del estallido de los fusiles.
De la guerra nada
solo este abrazo nos queda
y tu vida
y la mía
entre la muerte de miles.
Nada de la guerra.

Ahora, después de una vida,
mueres por segunda vez.
Ya no hay fusiles,
ni grito ni pelotón,
ni fogonazo
de otras muertes.
Ya ves,
ahora mueres de verdad,
de muerte tras la vida
de casi un siglo
y una vieja historia detrás.
Ahora te has ido
en silencio
sin decirnos, ni en un susurro,
como se llamaba
el que gritó ¡No!.
De la Guerra nada,
Juan, de la guerra nada.

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